Por no callar

Decía mi abuela (y seguro que se lo copiaba a alguien) que si lo que vas a decir es más feo que el silencio, mejor estás callado.

¡Cuántas veces a lo largo de mi maratoniana infertilidad he recordado la sabiduría de mi antepasada ante tanto bocazas insensible y metepatas como me he ido cruzando por el camino!

Comparto algunas de sus ‘perlas’ de mala gente, torpe gente, gente más fea, más sucia y mezquina que el silencio.

BOCAZAS1 (seudo amiga embarazada de 5 meses, presumiblemente a la primera, pontificando sobre las dichas de la fertilidad, ella cree que “se lo merece”, puerca insensible):

“No lo entiendo, no lo entiendo y me parece mal. Si no pueden ser madres, que adopten, no que anden con esas marranadas de pinchazos -mueca de grima- que hagan como X, que adoptó, sin tantas barbaridades”

Respuesta: A ver, cerda descerebrada, ¿qué coño sabes de la historia de X, desgraciada, que pasó por cinco IAs en La Paz antes de que la seguridad social la desahuciase? ¿Qué sabes, princesita malcriada, Barbie fertil de mis cojones, lo que implica un proceso de adopción, emocional y económicamente, qué sabes, tarada inmisericorde? ¿Y, con eso de ‘tantas barbaridades’, te refieres a la dosis diaria de puregón, imagino? ¿no te has puesto un supositorio en la vida, no te han cogido una vía nunca, no has ido al médico? ¿Y por qué eso no son barbaridades pero si lo son las pruebas -a veces duras- que tenemos que pasar nosotras, infértiles, para curarnos? ¡Estúpida!

Y si fueras tú quien estuvieras enferma, ah, perdona, que a ti la naturaleza te mima porque “te lo mereces”, es verdad que tu salud es un regalo divino en respuesta a no se sabe qué (tu déficit neuronal, probablemente) pero pongamos que, Dios no lo quiera, un día tuvieses un problema de salud y necesitases un tratamiento ¿andarías con marranadas de médicos e inyecciones o renunciarías a curarte porque la naturaleza o la deidad así lo quiso? No te creía tan retrógrada aunque siempre te supuse algo imbécil…

BOCAZAS2. (famosilla seudohipster sin oficio ni beneficio, supuesta cantante, supuesta modelo, supuesta mongoloide, -la retrasada de Bimba Bosé, ¡qué leches!, si la tía es tonta que el mundo lo sepa- que se ve con autoridad para sentar cátedra, en Yo Dona, sobre la maternidad al hilo de una expo organizada por la veterana clínica Dexeus) 

“¿la donación de óvulos? No lo haría, donar óvulos no me parece indispensable». «Pero hay gente que los puede necesitar…», intercede Lucía Bosé. «Sí», dice Bimba, «tener hijos es maravilloso, pero si no estás hecha para tenerlos, si no tienes la condición, si tu cuerpo o tu mente no están preparados, hay algo que está  impidiendo que los tengas»

Respuesta: A ver, pedazo de mierdecilla, aclaremos varias cosas, a tus 38 años tus óvulos no los quiere nadie. No entras en ningún programa de donación de óvulos, mema redomada, porque eres ya muy vieja, sí, tía, vieja aunque te vistas de mamarracha. No lo harías porque ni la ley, ni esa ‘naturaleza’ que veneras lo permite. Donante de óvulos se puede ser de los 18 a los 34. Fin. Empecemos por ahí. Y sigamos… ¿qué es eso de ‘no estás hecha para tenerlos’? ¿Desde cuando ese fatalismo? Tía, tú claramente no estás hecha para cantar y ahí te tenemos en cada puto sarao de mongólicos, disco tras disco, enchufada por tu vasta y basta familia…

¿De qué vas… hablando de la condición, naturaleza o karma que impide la maternidad? ¿Qué eres sacerdotisa del hipsterismo ubérrimo o doula de la tontería? Querida, si yo -que con 33 años ya no podía usar mis óvulos no sé por qué, no sé qué hice mal para que mi condición, mi cuerpo o mi mente me impidieran ser madre aunque era lo que más quería en el mundo, yo que llevaba años dejándome el sueldo, la vida y la estabilidad mental en conseguirlo- si yo, decía, no entro a valorar tu idoneidad para la maternidad por más que digas sandeces que demuestran que no tienes dos dedos de frente y te comportes como una persona sin ninguna educación alguna vez que te he visto en la oficina de correos de mi barrio, si yo hasta ahora te he respetado -y ninguneado- ¿qué coño te atreves a aducir si puedo o no ser madre, si me lo merezco, cómo osas?

En fin, tengo miles de comentarios crueles que analizar, pero lo haré en otro post, que se me deteriora el karma… y es lo que menos quiero y lo que menos se merecen estos tontainas que hablan sin saber, sin una pizca de empatía, ni humanidad, ni caridad…

¡Hale, a hacer puñetas, bocazas! Lo que digáis por un oído me entra y por otro me sale.

Me pregunto si a vosotras os ha ofendido alguna vez algún comentario… Porque a mí sí.

Nota Empollona. La revista Cubana de Endocrinología publicaba en 2006 un estudio sobre los sentimientos de frustración generados por la infertilidad en un grupo de varones. Asumimos que ellos también oyen sandeces. Y muchas. Y muy duras.

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One thought on “Por no callar

  1. Jajajaja…. como estamos hoy ¡¡¡¡pero me encanta el post!!!! Dos dichos más: “No hace daño el que quiere, sino el que puede” y “La ignorancia es muy atrevida”. No nos quememos por este tipo de opiniones. Yo me alegro que no les haya hecho falta recurrir a estas “barbaridades” y espero y deseo que a sus hijas tampoco les haga falta, porque sino chungo lo van a tener… Afortunadamente hay gente que piensa de otra manera (me refiero a las donantes anónimas cuyo acto me parece de enorme generosidad).

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